Llegué a mi departamento como una cenicienta, cabalingo a la medianoche. Estaba emputada, tuve una cita que fue un asco. Carajo, es que ya no se encuentran caballeros interesantes? O es que yo soy demasiado hija de puta como para no enamorarme de nadie otra vez?.El caso es que conocí a un infeliz por medio de una gran amiga, esta cojuda pensó que eramos la “pareja ideal”, me dijo “Brangelina va a ser una micropulga al lado de ustedes dos”. “Mierda!”, pensé rápidamente, imaginándome a un Brad Pitt criollo, previo adulterio. Porque, punto aparte es que en mi psiquis freudiana conviven 2 Brads Pitts, el p.a. y el d.a (previo adulterio, después del adulterio). Acepté, sólo porque esta supuesta “amiga” me dijo que a cambio, me iba a acompañar a una exposición de la manzana 1.
Me “alisté” para la magna ocasión, vistiendo algo sencillo. Me pudre tratar de apantallar a un hombre en la primera cita. Además me acojo a un comentario de un amigo que una vez me dijo: “Vos con cualquier cosa brillás”à QUE TAL ESA!, Alzadanga la camba no?
En fin, me pudre apantallar. Llegó el tipo puntual, de buen ver, atractivo nomás. Fuimos al cine y luego a cenar. Vimos esa película El Francotirador, y mientras yo le relataba con mucha pasión mis teorías chipadas sobre las conspiraciones que involucran a Osama, Bush, Ricky Martin, Disney y la Coca-Cola, el muy cabrón asentía, me observaba con ojos sorprendidos, como si nunca, jamás en su puta vida hubiese vista a una dama como yo. JA!. Luego me puse a hablarle sobre Mark Walhberg y su campaña de calzoncillos Calvin Klein: ninguna reacción. La charla fue más aburrida que discurso de Johnny Fernández acerca de su próxima candidatura a alcalde de este pueblo. ZzzzzzzzZZZZZZZZzzzzzzzzzZZZZ, yo trataba de ponerle el touch hablando hasta por los codos, pero el hombre era inconmovible.
Fuimos a cenar comida italiana a MichelAngelo (nop, no elegí yo ese boliche mi querido Pucci), entonces empecé a preguntarle si sabía que Miguel Ángel pintó la capilla sixtina en honor al Papa Sixto. Me miró como si fuera un alien, pero lo que pasa es que mi conversación es una mierda total, se me cruzan todos los cables y mi mente alberga tanta huevada, tantos datos asquerosos, que por libre asociación salen escupidos sin control.
Ordené comida sustanciosa, me dijo: “Fulanita, no pensé que tuvieras tan buen diente”, “Carajo!”, le dije yo, “Me pudren las dietas de mierda, así que debés pensarlo mejor antes de traerme a estos tugurios, porque yo voy a pedir hasta doble postre hijo!”.
Por primera vez en la noche se río, se quedó mirándome y me dijo lo más desconcertante que me ha dicho tipo alguno: “Parecés un dibujo animado”.
Ustedes creyeron que me iba a quedar con la jeta abierta ante ese comentario. Nop, pregunté emocionada: “De disney, de los TinyToons, de los Looney Tunes, de Pixar, Los muppet babies…?”
“hmmm, creo que te acercás más a South Park”, dijo. “Oh, Dios mío…mataron a Kenny qué hijos de puta!…” recité.
Acepto que es la conversación más estúpida que se puede haber tenido nunca, pero lo del dibujo animado, me causó una extraña alegría. JA!.
La conversación decayó ZzzzzzzzzZZZZZZzzzzzZZZZZZZZ, tocamos temas coyunturales, me habló sobre huevadas de su vida, de lo buen cortejo que ha sido siempre, y yo medio cabreada, porque me emputa el discurso del “buen cortejo” que usan algunos pendejos pa conquistar mujeres. Luego me echó el discurso de “las mujeres me han tratado mal, vos parecés diferente”. ZZZZZZZZzzZZZZzzZZZzzzzzzz, cuando vi pa dónde iba la cosa, le dije que me dolía la barriga porque comí muchos mariscos, y que me traiga a mi hogar. En la puerta de mi casa y dándole todas las señales de que esto no iba a terminar ni con un tope, el cojudo intentó un prende.
Le di un empellónsango, iba a hacerle un escándalo por lizo, pero de verdad comí hartos mariscos…Ya pa la despedida le dije: “No me llamés, cojudo. Vos y yo, nada que ver”.
Se lo tomó a broma, y le recalqué: “No me llamés cojudo”.
Entré a mi dpto. me tomé un digestán, y a la 1 de la mañana me puse a ver a Mariam Nazrala en sus televentas. Reí como pelotuda un rato y me dormí.
Primera y última vez que sucumbo a esa mierda post-modernista de desesperación emocional. Me pudren las citas a ciegas.




