Qué semanita más asquerosa. Debe haber una hija de puta con un muñeco de trapo igualito a mí, metiéndole diez mil agujas, porque ha sido una semana más complicada que organizar una reunión de prefectos con Evo Morales.

Para empezar, el trabajo ya me tiene cabreada. A ver, yo reconozco ser una camba hijita de papá y mamá, obvio, no lo niego... Gano mi propio dinero, pero no puedo estar lejos de los pendejos de mis padres. Eso es una cosa, y otra muy diferente que trabaje en la empresa de mi padre, rascándome los huevos como pelotuda, ganando el triple de lo que corresponde a mi “esfuerzo” y siendo tan hijo de puta de apropiarme del trabajo ajeno.
Hasta el día lunes, yo defendía a esos parias sociales, a esos cojudos hijos de su chancha madre, que viven del sudor paterno, me parecía respetable. Algo así como las novias del dueño de Playboy (Heff para los amigos). Sí. O sea, si soy “hijo de…” o “me cojo a”, está bien, total eso es asunto del padre o del “cliente” JA!. Todo tranquilo. Esa era mi filosofía de vida: Live and let die.
Resultó que después de que trabajé como desgraciada en un proyecto, un proyecto al que le metí todo, en el que yo era autora intelectual y material de esa huevada, un proyecto con el que estaba taaaannnnn feliz que hasta nombre le puse (Brad Jr.), pues llegó el día de la presentación oficial, y este sujeto, cuyo nombre empieza con A de Adolfo y cuyo apellido empieza con C, de censurado, fue tan hijo de puta de adjudicárselo ante la junta directiva. Me quería cortar una teta y prenderle fuego ahí mismo. Obvio que el presidente de tal junta es su papasito adorado, así que después de que todos los hijos de puta presentes, a los que les deseo la muerte más dolorosa, expresaron su sorpresa, admiración y aprobación por tan “brillante” proyecto, me cabreé en serio. Cuando me encabrono hay dos maneras de expresarlo. 1.- a los gritos, con un escandalazo de aquellos y 2.- saliendo intempestivamente En este caso en particular, opté por la puerta número 2!.
Fantaseé, mientras observaba su boquita de punto y sus ojos de cochinillo en vías de extinción, que yo era un zapato gigante y que en medio de su discurso lo aplastaba, y sonaba una voz en off, igual que en la película Más extraño que la ficción, que decía: "Entonces, fulanita se sintió aliviada. Aliviada y regocijada". Luego, pensé en todos esos cojudos hijos de puta a los que se les zafa un tornillo en suelo americano, y ante una afrenta como esta volverían al lugar de los hechos armados hasta los dientes y barrerían hasta el último camba.
Pero no, no estamos tan involucionados y mi ser asocial, todavía tolera la vida de esos cojudos que me emputan cotidianamente. Mi Jefecito me llamó al celular como a la media hora, pidiéndome explicaciones, y a los gritos le expliqué lo que pensaba de esa sanguijuela que él llamaba hijo. Le dije que estaba bien, que si él (jefecito) ha trabajado pa vivir bien, que qué belleza, que yo comprendía, que me gustaba, que lo aplaudía, pero que no voy a tolerar que ningun pendejo mal formado, rata de alcantarilla, roñoso, apestosa larva de los llanos cruceños, venga a robarme un trabajo en el cual me saqué la mierda, para cubrir su miserable existencia, falta de creatividad, esa envidia que lo corroe como viborita del desierto, su asquerosa ausencia de neuronas, y su mediocre, siendo buena y positiva, performance laboral, y que nunca, nunca más me ponga a trabajar supervisada por semejante personaje, porque puedo ser una hermosa señorita, pero tengo un historial siquiátrico que me exime de cualquier responsabilidad penal en caso de un desbarajuste.
El jefecito entendió, porque cada uno conoce a su ganado, y después de jurarme que nunca volvería a pasar y que disculpe por el impasse, quedamos en buenos términos. Los últimos tres días han sido un infierno porque al cabrón, misógino, degenerado de Adolfito le ha dado por acosarme, no he querido hacer más lío de eso…porque suficiente tiene el pobre jefecito para estar encargándose de ese tipo de huevadas. Además, yo soy una hija de puta ruda, Adolfito debería cuidarse bien, porque no sabe con quién se está metiendo.
Aparte de esas mierdas, sigo teniendo sueños algo inquietantes, el último dizque estaba viajando por tierra a Jujuy (no conozco Jujuy y no sé porqué mierda me soñé esa huevada), bueno, viajaba a Jujuy y me bajé corriendo del auto donde estaba, algo me perseguía y me metí por una especie de túnel y luego al llegar al otro lado del túnel me di cuenta que era de noche y que estaba parada sobre las rieles de un tren, y que si me movía para la derecha había más rieles y a la izquierda, otras rieles. En otras palabras, no tenía escapatoria, y se escuchaban los trenes viniendo a toda mierda…por los tres lugares. Lo curioso de todo es que estaba vestida con un poncho.
El corolario de esta semana asquerosa es que finalmente vi Día de boda. CARAJO!!!!!!! Son unos criminales y unos hijos de puta. No podés filmar semejante bosta y tener la caradurez de presentarla comercialmente, hacer pagar al pobre boliviano promedio 30 pesos y decir que es arte, cine nacional, que hay que apoyar, porque a ustedes pendejos les costó. Me vale una mierda si tuvieron que filmarla durante dos años en condiciones infrahumanas, pidiendo limosna en la calle o prostituyéndose en alguna esquina…con mucha más razón deberían azotarlos en la plaza 24 de septiembre por haber perdido su tiempo en esta cagada. No vale la pena ni reseñarla, porque honestamente sólo la aguanté 30 minutos. Creo que llegó un momento en que me dije: “Puedo estar haciendo cosas mucho más interesantes que esto”. Y entonces me fui a dormir.
Sí, ya sé, estoy más jodida que de costumbre, pero entiendan que realmente lo único liberador de esta semana ha sido el comunicado que me tiende un puente hacia el infinito, según el cual YO, me largaré de Bolivia en unos meses y estaré pudriéndome en lugares más exóticos. QUE TAL ESA!!!
Buenas noches Beirut.